Aunque es cierto que algunas economías se están abriendo gradualmente, muchos países siguen confinados con la imposición de estrictas medidas de distanciamiento social y la mayoría de los gobiernos siguen aconsejando a los ciudadanos que cancelen todos los viajes no esenciales. Como consecuencia, los sectores de la hostelería y el ocio, en particular, están teniendo que hacer frente a una situación de demanda escasa o nula (tanto nacional como internacional).
Los resultados a corto plazo dependerán de la recuperación interna
La caída de los ingresos por habitación disponible durante 2020 es consecuencia, en gran parte, de la ausencia de viajes corporativos e internacionales y, por lo tanto, es probable que esta realidad se mantenga durante algún tiempo. Al parecer, los hoteleros no están dispuestos a entrar en una guerra de precios; en cambio, se están centrando en generar conseguir el break-even con una menor tasa de ocupación.
Si bien es cierto que las restricciones a los viajes se están suavizando en algunos mercados, también lo es que aún siguen vigentes en muchos países y es probable que la disminución de la confianza de los consumidores sea un obstáculo más para la demanda. Por lo tanto, esperamos que los resultados a corto plazo estén impulsados principalmente por la demanda interna, en particular, y por los picos de las vacaciones de verano (aunque no lo suficiente como para compensar la falta de viajes internacionales). Las medidas de distanciamiento social, la menor confianza de los consumidores y las restricciones a los viajes también influyen en la menor demanda general en restaurantes y bares.
Dicho esto, nuestro escenario económico central prevé una recuperación en forma de J invertida, lo que sugiere una recuperación mundial por etapas. En consecuencia, esperamos que los mercados se comporten de manera diferente. Aquellos que dependen en gran medida del ocio internacional y de la demanda corporativa tardarán más tiempo en recuperarse. En cuanto a los segmentos, es probable que los apartahoteles y los hoteles económicos o con servicios limitados sean más resistentes. Los hoteles de lujo y los que ofrecen muchas comodidades tendrán más dificultades, dada su mayor dependencia de los servicios complementarios.