El oro está de capa caída, desde 2016, cuando tocó el mínimo en 1.131 dólares por lingote no había vuelto a desplomarse con tanta fuerza. Ha comienzos de 2018, de hecho, llegó a superar los 1.356 dólares. Desde entonces, la tendencia bajista ha sido continuada y en agosto tocó mínimos al cotizar en 1.176 dólares. Actualmente, el precio de un lingote está en el entorno de los 1.185 dólares.
¿Por qué baja?
El oro es un valor refugio para muchos inversores, el metal precioso es un seguro que, aunque con variaciones en el precio siempre consigue mantener una cotización más o menos estable. El precio del oro suele subir cuando la renta fija de los principales países tiene una rentabilidad baja. Por tanto, la subida de tipos de la Reserva Federal estadounidense (Fed) es uno de los grandes condicionantes de la bajada en el precio del oro.
La subida de tipos, la octava consecutiva, y el anuncio de cuatro nuevas elevaciones entre el final de 2018 y en el tránsito de 2019 eleva la rentabilidad de la renta fija estadounidense y muchos inversores deciden cambiar el metal precioso por los bonos del país norteamericano. Ambos, se muestran como activos seguros y de un riesgo bajo-medio para los inversores. Por tanto, el que ofrezca mejor rentabilidad es el que tiende a aumentar la inversión.
A pesar de todo, varios analistas apuntan a que es probable que el precio de la onza baje de los 1.170 dólares o incluso que llegue a los 1.160. Pero, apuntan que en 2019 es probable que pueda volver a subir por encima de los 1.300 dólares.