A China le inquietan los monopolios y las consecuencias que sus compañías gigantes de comercio electrónico puedan tener en su mercado. Así, el pasado 7 de febrero el país publicaba sus reglas antimonopolísticas.
La norma se dirige especialmente a los “operadores que brindan instalaciones comerciales, comparación de transacciones, intercambio de información y otros servicios de plataforma de Internet” y son parte de los esfuerzos de la agencia china State Administration for Market Regulation (SAMR) y del Banco Popular de China para controlar este tipo de actividades.
Eso sí, parece que la redacción fue vaga y su aplicación ya ha tenido dificultades sobre el terreno. “No es probable que estas directrices cambien mucho el comportamiento del mercado. Incluso cuando se aplica la normativa, la sanción suele ser una multa pequeña en relación con el tamaño de la empresa. Por ello, las compañías podrían simplemente considerar el riesgo de una multa como un coste de hacer negocios”, explica Brian Bandsma, gestor de Vontobel AM para añadir: “Cualquier directivo prudente debería revisar ahora sus prácticas empresariales y asegurarse de que no está haciendo algo que pueda llamar la atención más adelante por ser injusto o poco competitivo”.
Y añade: “Se considerarán varias actividades. En el caso de Alibaba, el objetivo más probable es la práctica de exigir a los comerciantes que se comprometan exclusivamente con una plataforma, aunque en este momento sigue sin determinarse cuándo y cuál puede ser el impacto financiero. Sin duda, las prácticas comerciales de la empresa seguirán bajo escrutinio, limitando las opciones de la dirección en el futuro”.