El pasado viernes se produjo en Estados Unidos la famosa inversión de la curva. Un fenómeno que siempre despierta el miedo en el mercado. Esta anomalía significa, sobre el papel, que las letras hasta un año tienen mayor rentabilidad que a diez años. Es decir, el bono a diez años se quedó en 2,45% y las letras que vencían antes de un año estaban por encima del 2,45%. Esto es a lo que se conoce como inversión de la curva que lo que hace es alertar de que hay mayor riesgo de prestar a corto plazo, que hacerlo a largo. Cuando lo normal es que siempre sea al revés.
“Aunque la inversión de la curva es un fenómeno preocupante para el crecimiento en el medio plazo, no significa directamente que vayamos a una recesión. Hemos visto otras veces que la curva se ha invertido y no ha sido seguida de una recesión”, explica Esty Dwek, Estratega de Inversiones Senior en la gestora Natixis Investment Managers.
Sin embargo, el riesgo de la recesión parece aumentar. “A pesar de este fenómeno, no esperamos una recesión en 2019. Seguimos creyendo en que habrá una estabilización en los datos macroeconómicos. Aunque el riesgo de recesión para 2020 es más alto”, señala Dwek.
¿Por qué genera miedo?
El miedo que genera esta anomalía en el mercado tiene que ver con las anteriores recesiones en Estados Unidos. Las últimas siete recesiones han sido precedidas por una inversión en la curva de rendimientos. Por ello, los inversores temen, con cierta lógica, la llegada de este fenómeno económico. Sin embargo, los analistas han salido al paso para asegurar que la recesión no está tan cercana como parece y que no debe cundir el pánico en el mercado.