Hace unos días la Reserva Federal estadounidense continuó con su política de restricción monetaria, subiendo su tipo de referencia en 25 puntos, en contraste con la postura cautelosa adoptada por el Banco Central Europeo, y su presidente, Mario Draghi. Mientras el tipo de interés de Estados Unidos sube para combatir la inflación, los inversores están atentos a cualquier indicio de sobregiro, que podría limitar la economía americana, la volatilidad del petróleo y mermar la demanda de valores.
Para la economía mundial, una recesión en Estados Unidos se mantiene como el riesgo único superior. Hoy, el país norteamericano disfruta de altos niveles de confianza entre negocios y economías domésticas así como de una sólida previsión de crecimiento, a pesar de la avanzada fase de expansión económica en la que se encuentra.
La curva se aplana mientras el ciclo madura
Aun así, comenta Stéphane Monier, Director de inversiones de Lombard Odier, la curva de rendimiento estadounidense se aplana. A día de hoy, la diferencia entre el bono del Tesoro a dos y a diez años está por debajo de los 40 puntos base, el diferencial más estrecho desde 2007. Históricamente, cuando una curva plana del bono estatal de EEUU ha evolucionado en una curva inversa (recientemente, a principios de los 2000 y en 2007), «ha estado seguida por una recesión americana». Una curva inversa de rendimiento (rendimientos a corto plazo superando rendimientos a largo plazo) «ha sido percibida antes de cada recesión desde 1945».

