No está nada claro cual será el resultado de las elecciones autonómicas de Cataluña del domingo, pero sobre todo, el Parlamento fragmentado al que apuntan los sondeos para las generales de diciembre, preocupa a los inversores que han optado por deshacer posiciones en nuestro mercado.
Mientras tanto, las economías emergentes, lastradas por las dudas en torno a la salud de China y el derrumbe de las materias primas, no "levantan cabeza", y las principales empresas que componen nuestro selectivo están muy expuestas a Latinoamérica (que se ve también muy impactada por los interrogantes sobre los tipos de la Fed), especialmente a uno de sus países más débiles: Brasil.
En este contexto, a pesar de la recuperación económica de España, el Ibex 35 no ha brillado tanto en comparación con sus homólogos europeos. Así, al marcar máximos anuales a mediados de abril, el selectivo español acumulaba ganancias del 16%, mientras que el conjunto de mercados del Viejo Continente subía más de un 20%. Ahora, acumula pérdidas anuales cercanas al 9% frente a las del 3% de media del resto.
El jueves, el índice español caída cerca de mínimos de dos años y en este momento escala ya hasta la zona de los 9.500 puntos. El siguiente objetivo, de más corto plazo, indica Ramón Morell, analista de ETX Capital España, serían los 9.550 y los 9.620. "Sería fácil (alcanzarlo" porque no hay datos relevantes en Europa ya, pero en Estados Unidos podría haber sorpresas", destaca.
Por su parte, Link Securities considera que la Bolsa española va a mantener un peor comportamiento en los próximos meses ante "la incertidumbre política y la debilidad de economías como Brasil, donde muchas compañías españolas cotizadas están muy presentes". Matizan, no obstante, que esto no "quiere decir que no suba mientras el resto recupera, sino que lo hará en menor medida".