El organismo dirigido por Christine Lagarde ha hecho saltar las alarmas de todo el mundo: la responsable del FMI adelantó que sus próximas proyecciones reflejarán que el crecimiento global se ha debilitado. De hecho, la política francesa ha destacado que la incertidumbre sobre China y la ralentización del crecimiento en los emergentes supondrán un obstáculo para el resto de economías.
Pero, como en todo, siempre hay excepciones. Una de ellas es Reino Unido, que se mantiene sólida en medio de los vaivenes. Aunque aún habrá que esperar hasta el próximo 6 de octubre para conocer la actualización del FMI, ¿qué podemos esperar de la economía británica?
Para intentar arrojar algo de luz, BNY Mellon, a través de su modelo multiboutique, ha elaborado un análisis en profundidad sobre Gran Bretaña en el que repasa la economía, los mercados, la política y las tendencias del país. Entre sus conclusiones, la entidad destaca que la reducción del déficit continuará dominando el debate en el Parlamento durante los próximos cinco años.
Según el banco, esto significa que los salarios del sector público seguirán a la baja, el beneficio del Estado no subirá y revertirá en la inversión. BNY Mellon señala que esto supone un duro escenario para el crecimiento a no ser que el sector privado se reactive y aproveche el crecimiento internacional.
Tipos de interés en el 3%