Las cartas de la política no dejan de sorprender. En este caso, el juego se ha trasladado al país vecino donde Passo Coehlo ha protagonizado el Gobierno más corto de la historia de la democracia portuguesa. El pasado martes, una coalición participada por el principal partido socialista de la oposición, los comunistas y el bloque de izquierda, se unía para rechazar el nuevo programa del Gobierno de Coehlo, que ganó las elecciones el pasado 4 de octubre.
El resultado, Coehlo se despedía de su mandato apenas una semana después de haber jurado su cargo. Ahora, una de las múltiples dudas que surgen es quién tomará las riendas del país. Pablo Portas, el ya ex viceprimer ministro y líder del CDS, dejaba intuir que el socialista António Costa será en próximo primer ministro portugués.
Pero sea quien sea el nuevo líder, lo que es seguro es que tendrá que hacer frente a numerosos problemas.
Su economía, en entredicho
La división en el Parlamento hace difícil llevar a cabo un programa de grandes ajustes como el que quieren los expertos. Esto puede suponer un problema ya que le deja un estrecho margen de maniobra para ajustar el cuadro macro. Aunque Portugal salió de la crisis en 2014, aún debe aplicar medidas de austeridad ya que la deuda supera el 128,5% y tiene que bajar el déficit presupuestario por debajo del 3%. En total, se calcula que los recortes podrían alcanzar los 1.600 millones de euros. La entidad inglesa espera que el déficit fiscal baje en 2015 hasta el 2,5% desde el 4,5% que registró en 2014.