De hecho, la estimación final del PIB del segundo trimestre de la Zona Euro ha arrojado un debilitamiento del crecimiento hasta el 0,3%, desde el 0,5% del primer trimestre; mientras que el dato interanual alcanza el 1,6%, frente al 1,5% previo. El consumo apenas repunta un 0,2%, comparado con el 0,6% de los tres primeros meses del año; mientras que las exportaciones ascendieron un 1,1% y las importaciones un 0,4% (tras contraerse entre enero y marzo).
Mientras tanto, el Euro Stoxx 50 acumula subidas del 6% en lo que llevamos de tercer trimestre, frente a las pérdidas del 5% acumuladas en el segundo. "Dado que los precios de las acciones deben, al menos, reflejar el estado de la economía, este avance podría ser una señal e que el crecimiento está al alza", apunta Capital Economics.
Sin embargo, matiza, en el pasado los movimientos de la renta variable han sido una guía menos fiable que las encuestas. Con todo, reconoce, no podemos olvidar que "la Bolsa refleja en parte las expectativas de ingresos futuros de los inversores, por lo que podrían ser un mejor indicador del avance económico futuro".
Ahora bien, incluso teniendo en cuenta este ‘bache’ temporal la correlación entre valoraciones y PIB apenas asciende, y se mantiene muy por debajo de la establecida con encuestas como las del PMI o las de confianza.
"Los precios de las acciones pueden ser útiles para medir la actividad, sobre todo porque influyen en la riqueza y el sentimiento (pueden tener efectos autocumplidos incluso), pero hasta el momento la escalada bursátil se ha apoyado en el sector financiero", explican estos expertos.