Tensión política. Las recriminaciones entre Grecia y la Unión Europea no se harían esperar ya que ninguna de las partes estaría dispuesta a asumir la responsabilidad de una salida del país heleno de la moneda única.
¿Contención del riesgo? Según la información de Der Spiegel, Alemania se muestra confiada en la fortaleza de la eurozona para soportar la excisión sin contagiarse pero ¿de verdad está preparada la zona euro para convencer a inversores y mercados de que es un caso puntual? Si no es así, la penalización en bolsa, fondos, deuda, etc. sería muy alta. Pero, al fin y al cabo, el peso del PIB de Grecia sobre la Unión Europea es sólo de un 2%, lo por lo que la economía podría soportarlo. Otra cosa es la deuda externa del país, que supera los 300.000 millones de euros, y los costes de financiación.
Dinero, deudas y ahorros. Desde el punto de vista griego, un panorama fuera del euro no es nada alentador. Las grandes fortunas de Grecia, que ya desviaron millones de euros desde los bancos nacionales a cuentas en paraísos fiscales en la anterior crisis, volverían a "huir" de su país para refugiarse en destinos más seguros que no supongan un riesgo de corralito. Si el dinero empieza a salir del país, el riesgo de quiebra para el sistema bancario sería muy alto.
Además, la vuelta al dracma podría significar una pérdida de poder adquisitivo para los ciudadanos y empresas griegas. No podrían mantener sus deudas en euros ya que la diferencia cambiaría sería muy alta. Lo mismo ocurre con sus ahorros, al menos hasta que el cambio se estabilice en los mercados.
Hiperinflación. En el año 2011, la agencia de calificación de riesgos Fitch ya avisó sobre que una salida de Grecia del euro podría implicar una depreciación brutal de la moneda frente a un ascenso de los precios como ya ha ocurrido en Argentina y Venezuela.