Si bien los requisitos pueden ser muy diversos y los baremos pueden variar entre un banco y otro, la mayoría valoran que el prestatario tenga ingresos recurrentes y estabilidad laboral, que no estésobreendeudado ni haya incurrido en impagos, que haya sido capaz de ahorrar una parte del importe que necesita y que tenga cierta antigüedad en la entidad, señalan desde el comparador HelpMyCash.com.
Las 5 demandas de los bancos para conceder un préstamo
1- Estabilidad laboral e ingresos regulares: trabajar es uno de los principales puntos en los que se fijará el banco. Tener una nómina mensual y un contrato indefinido garantiza la entrada de ingresos recurrentes con los que hacer frente a las letras del préstamo. Al fin y al cabo, el banco necesita asegurarse de que el cliente podrá hacer frente a las cuotas durante toda la vida del crédito y un contrato indefinido con un sueldo mensual es una de las mejores garantías.
2- Buen historial crediticio y ausencia de impagos: este punto es sumamente importante. La banca quiere clientes solventes que paguen religiosamente sus préstamos y no incurran en impagos. Un historial crediticio negativo o estar inscrito en Asnef será motivo de rechazo. En este caso, la única solución es acudir a las entidades privadas que sí acepten este tipo de clientes, como las compañías especializadas en la concesión de minicréditos online o en préstamos con garantía hipotecaria.
3- Nivel aceptable de ahorro: aunque no es indispensable, los bancos valoran que el cliente sea capaz de aportar un tanto por ciento del importe del bien o servicio que necesita financiar. En las hipotecas lo más habitual es que el banco financie hasta el 80 % del valor del inmueble, por lo que el 20 % restante tendrá que tenerlo ahorrado el cliente. Entre los préstamos personales hay de todo: algunas entidades financian hasta el 100 % del valor del producto, otras prefieren que el prestatario aporte una parte. En cualquier caso, será necesario tener algo de dinero ahorrado para hacer frente, como mínimo, a las posibles comisiones de apertura y a los gastos extra, como las primas de los seguros o los gastos de notaría si los hubiere.