La industria petrolera se está viendo inmersa en un tobogán de inestabilidad que se ha disparado por la revalorización del dólar y por las malas perspectivas económicas que se ciernen sobre algunos países. Tampoco juega a su favor la resistencia de los países de la OPEP a rebajar sus niveles de producción.
Como respuesta, el barril de Brent, de referencia en Europa, cotiza en los 88 dólares, su mínimo desde 2010 tras una caída del 20% desde junio. Por su parte, el barril de West Texas, de referencia en Estados Unidos, se sitúa en los 84 dólares.
De momento, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha rebajado en 200.000 barriles diarios su previsión de demanda global para 2014, hasta un total de 92,4 millones. Esto supone la mayor rebaja desde 2009. Aunque la AIE sí prevé un aumento de 1,1 millones de barriles diarios para 2015, lo que está claro es que a corto plazo los precios seguirán a la baja.
Los perdedores
El índice Bloomberg Commoditiy ha sufrido la mayor caída desde julio de 2009. El indicador, que recoge la cotización de 22 materias primas, se ha visto lastrado por el descenso del Brent y del West Texas.