Primero fue CaixaBank al sumar dos euros a la comisión por sacar efectivo en cajeros en mayo. Se han sumado BBVA, Santander, Sabadell y Popular. La medida va a complicar la accesibilidad para obtener dinero en metálico a los clientes. Hasta ahora utilizar un cajero de una entidad de la que no se es cliente, llevaba aparejada una comisión, pero algunas entidades como ING y Evo Banco con apenas terminales asumían el coste que suponía. La nueva comisión de dos euros se suma a esta que será aplicada por las cuatro principales entidades del país. La decisión no es baladí. De los más de 46.000 terminales que hay distribuidos por toda España, una de las densidades mayores por población de Europa, más de la mitad son propiedad de estas entidades que ha decido aplicar los dos euros por acción.
El movimiento se puede leer como una búsqueda de aumentar ingresos en un entorno muy complicado para las entidades para lograr rentabilidad dado los niveles históricamente bajos de los tipos de interés. Sin embargo, parece difícil que a corto y medio plazo las entidades registren un impacto significativo en los ingresos, ya que los no clientes modificarán sus hábitos para acudir a los cajeros emisores de sus tarjetas de crédito. Pero la decisión tiene una profunda carga estratégica contra Evo Banco e ING. Las dos entidades apenas tienen cajeros en propiedad y una escasa red de oficina, pero en los últimos años han crecido en base clientes gracias a sus servicios de banca on line, altas rentabilidades del pasivo y de hacerse cargo de las comisiones a los clientes por sacar dinero en el resto de cajeros de la competencia.
La gran banca se encuentra ante el desafío de hacer rentable su negocio en unas condiciones de mercado muy complicadas con tipos muy bajos y con un volumen de crédito que no termina por despegar. Una vía para hacer lo posible es aumentar la base de clientes, que durante los tiempos de crisis económica han buscado reducir a cero los gastos de comisiones.
¿Cuál ha sido la reacción?
La decisión de cobrar a los no clientes por retiradas de efectivo pilló al banco holandés con el paso cambiado. ING siempre había ofrecido las retiradas gratuitas de dinero en la red 4B (Santander y Popular), pero en enero de 2014 anunció que había alcanzado un acuerdo con Servired (CaixaBank y BBVA) para que sus clientes pudieran retirar desde los 34.000 cajeros de este esquema de medios de pago, siempre que las extracciones fueran de más de 60 euros.