China continúa reorientando su modelo económico de uno basado en la inversión en activos fijos a otro impulsado por el crecimiento del consumo, sobre todo en el sector servicios. Esta transformación está siendo liderada por empresas privadas que tienen por objetivo generar beneficios y que suelen ser menos intensivas en capital, a diferencia de lo vivido durante el boom de los activos fijos, cuando los bancos estatales concedieron ingentes cantidades de crédito a otras entidades estatales y a promotores inmobiliarios financiados por el Estado. En general, preferimos evitar esos sectores.
Ahora que los activos fijos tienen menos peso en la economía china, es muy probable que el crecimiento del PIB se resienta. Sin embargo, el crecimiento que se registre será de más calidad. Podemos esperar que el PIB crezca más lentamente durante este periodo de reequilibrio, un cambio que, en nuestra opinión, no debería resultar perjudicial para las áreas de la economía más orientadas al consumo, ya que aumentará el componente de empleo del PIB. Las últimas medidas de las autoridades chinas han ido encaminadas a flexibilizar la concesión de crédito y a respaldar a las clases medias mediante rebajas fiscales (impuesto sobre la renta e IVA).
¿Qué expectativas se pueden manejar? Hernando Lacave, Account Manager de DIF Broker piensa que en el año del cerdo hay que seguir hablando de desaceleración en China, ya que 2018 «ha cerrado con un crecimiento del 6,6% y para 2019 se prevé que caiga hasta el 6% de crecimiento». Muy lejos del 2,5% previsto para EEUU o del 1,6% de la UEM, así que lo que los malos datos macro no deben cegarnos ya que «China seguirá siendo el motor de crecimiento de la economía mundial, con mucha incidencia sobre lo que ocurra en Europa y EEUU».
A China le empieza a pesar la guerra comercial, y aunque la desaceleración ya viene de años atrás, empieza a haber síntomas de que esta guerra no solo está afectando al sector exterior si no cada vez más a su economía interna, por lo que «es probable que este año se aceleren los acuerdos comerciales con los EEUU, y esto ya lo está cotizando el mercado con las subidas de las últimas semanas».
Esto no quiere decir que veamos su desenlace este año pues Trump siempre aprieta cuando le dan la oportunidad, y por el tamaño de China es lógico que ya no se le trate como economía emergente y se le exija que juegue con las mismas reglas de propiedad intelectual que el resto. Además de lo positivo que sería un acuerdo, los malos datos macro podrían ser el catalizador de una vuelta de tuerca por parte del Banco Central Chino para lanzar incentivos que mantengan la fiesta de crecimiento por mucho tiempo, y margen para ello tienen.