La inversión en España es una asignatura pendiente. Invertimos menos en bolsa que nuestros homólogos europeos, y bastante menos que los estadounidenses. Tenemos un claro sesgo conservador. De hecho, la mayor parte del ahorro se encuentra en depósitos, algo que nos supone, en general, una pérdida de oportunidad al poder estar generando mayores rentabilidades si se apostara por otras clases de activos. Pero, la situación es todavía peor si se pone el foco exclusivamente en la mujer como inversora.
La mujer como inversora
La integración de la mujer en el mundo de la inversión es un proceso que ha comenzado hace, relativamente, poco. Algo que se nota, y que se refleja, en los datos que señalan el papel que ocupan las féminas dentro del mundo inversor. Así las cosas, solo el 30% de las mujeres españolas invierten desde hace más de cinco años, frente a cerca del 40% de los hombres encuestados por la plataforma eToro. Otro dato relevante, que muestra a las claras la falta de integración de las mujeres es que tan solo el 16% de los nuevos clientes del bróker XTB son mujeres.
Por otro lado, según un estudio de BNY Mellon, solo el 16% de las mujeres españolas se siente capaz de invertir su dinero. El 43% cree que invertir es algo para el futuro y no algo que deba hacer en esta etapa de su vida. Además, el 44% de las mujeres considera que la publicidad sobre inversiones está orientada/destinada a los hombres y algo menos de la mitad (46%) obtiene educación financiera en las redes sociales.
Tanto es así que, desde la gestora aseguran que, si las mujeres españolas invirtiesen al mismo ritmo que los hombres, habría al menos 41.000 millones de dólares más en activos gestionados de inversores privados a día de hoy.
La situación tampoco mejora si se mira al exterior, ya que el porcentaje global de mujeres que se sienten cómodas invirtiendo parte de su dinero es de tan solo del 28%. Este porcentaje varía mucho entre los diferentes países y va desde el 15% en Japón o el 23% en España hasta el 47% en la India, lo que sugiere que los mercados emergentes con poblaciones más jóvenes muestran un mayor grado de confianza.
Fuente: BNY Mellon