La economía española aún está lejos de recuperar los niveles previos a la pandemia. A lo largo de 2021, de manera global se siguió el camino de la recuperación, aunque de manera heterogénea. Los tres elementos que condicionaron la evolución fueron las diferentes olas de la COVID-19, el repunte de la inflación y los cuellos de botella. Esta es la principal conclusión del informe anual 2021 que presentó el Banco de España este miércoles.
Tal y como se desprende de sus páginas, la recuperación del empleo también varía significativamente por sectores, donde los mejor parados son las ramas de información y comunicación, sanidad, administraciones públicas y educación. Por su parte, durante el primer trimestre del año el nivel del PIB en España se encontraba 3,4 puntos por debajo de los niveles prepandemia y un 0,5 por encima del área del euro.
En lo que respecta al lado de la demanda, “la brecha relativa es atribuible a las exportaciones, el consumo privado y la inversión en vivienda”. Mientras que, por el lado de la oferta la brecha con la UEM se refleja en dos ámbitos. Por una parte, en la especialización de la economía española en los sectores más afectados por la emergencia sanitaria, la mayoría relacionados con la actividad turística, pero también, en las ramas de comercio, transporte y hostelería, construcción, actividades profesionales y administrativas y ramas industriales.
En esta línea, el documento también reconoce el papel de las políticas económicas en la gestión de la crisis de la pandemia. Así, por una parte, destaca cómo la política monetaria del Banco Central Europeo (BCE) “ha contribuido a aliviar las condiciones de financiación del sector público”. Y, por el lado de las políticas domésticas, considera que los ERTE han sido unos mecanismos “efectivos” en la medida en que considera que para un trabajador en ERTE es más sencillo reincorporarse al empleo que para un desempleado. Sin embargo, también sobresale que esta diferencia se va reduciendo a medida que la duración del ERTE se extiende en el tiempo.
¿Y en cuanto a las empresas?
En lo que respecta al tejido empresarial, el informe del Banco de España sostiene que los avales han permitido cubrir gran parte de sus necesidades de liquidez y, también, sostener el crédito, “especialmente de los bancos con menos capital”. Según indica el organismo, en 2021 se produjo una mejora de la situación financiera de las empresas, aunque, en promedio, estás siguen siendo “más vulnerables que antes de la pandemia en los sectores más afectados”