La crisis, la competencia feroz o el afán de supervivencia de muchas compañías ha hecho, en algunas ocasiones, que las empresas recurran a un método tan poco ético como el espionaje industrial. Y es que, la piratería industrial no sólo afecta a la capacidad innovadora o al know-how, sino que también puede suponer un gran agujero económico tanto para las propias compañías como para el PIB de un país.
Un estudio publicado por la consultora Corporate Trust a medidos de 2014 cifraba en 11.800 millones de euros anuales las pérdidas de la industria alemana a causa del espionaje industrial. De acuerdo con este análisis, una de cada dos firmas germanas había sido víctima de la piratería industrial en los dos últimos años. El estudio refleja también que los departamentos de I+D son los más vulnerables.
En el caso de Estados Unidos, el coste del espionaje asciende puede abarcar una horquilla de entre 100.000 y 250.000 millones de dólares, según los últimos datos recogidos por el Gobierno estadounidense.
China, en el punto de mira
Otro dato importante que arroja el informe de Corporate Trust es que la mayoría de los ‘ataques’ provienen de Asia. Y es que parece inevitable pensar en China cuando se habla de copia o de espionaje. Al menos, eso es lo que tanto el gobierno de EE.UU. como el de Alemania.