Que el dólar ha entrado en una fase bajista promovida por todo el movimiento de expansión monetaria desencadenado por la Fed a raíz de la pandemia de Covid-19 en marzo es un hecho. Y Olivia Álvarez, analista de Monex Europe, cree que la debilidad seguirá varios meses más, aunque reconoce que es una previsión que está sujeta a determinados factores, como pueden ser los resultados de las elecciones presidenciales en EE.UU. o la fecha de la aparición de una vacuna contra el coronavirus. A su juicio, lo relevante a más corto plazo en la evolución del billete verde será el grado de recuperación de la economía estadounidense y sus plazos, ya que en función de ello “el dólar tendrá mayor o menor protagonismo”.
Sin embargo, Robbie Boukhoufane, gestor de Schroders, señala que “la caída que hemos presenciado desde marzo es sólo el comienzo. Esperamos una tendencia a la baja del dólar más significativa a medio y largo plazo”. ¿Por qué?
Factores que presionan al dólar
La enorme respuesta política contra la crisis del Covid-19 combinada con la abundancia de liquidez explica en gran medida el rebote de los activos de riesgo, que se ha correlacionado con la debilidad del dólar. Además, en la primera fase de la pandemia, Asia y Europa han controlado el virus con más éxito que Estados Unidos, reduciendo el diferencial de crecimiento.
Otro de los puntos a tener en cuenta, a juicio del gestor de Schroders, es el Fondo Europeo de Recuperación dotado con 750.000 millones de euros, que cree que “conducirá a mejoras estructurales para el crecimiento” y que “hace de Europa una alternativa más viable de menor riesgo o incluso refugio que Estados Unidos. El fondo para la recuperación incluye ambiciosas propuestas de inversión en áreas como la digitalización y la economía verde, que podrían impulsar el crecimiento de la productividad a largo plazo en Europa”.
Por otro lado, la incertidumbre en torno a las inminentes elecciones presidenciales de EE.UU. no ayuda al dólar. “Estos comicios podrían tener implicaciones negativas para los activos y la moneda estadounidenses, sobre todo porque el concepto de excepcionalidad del país podría ser cuestionado bajo un liderazgo demócrata”.