La economía mundial muestra cada vez más evidencias de un enfriamiento, con indicadores adelantados apuntando a una ralentización económica global. El crecimiento del volumen del comercio mundial se ha desacelerado significativamente y la situación podría aminorarse aún más. Al mismo tiempo, hay voces que advierten del excesivo pesimismo y que defienden señales más positivas en torno a las conversaciones comerciales entre EE.UU. y China, la postura de los bancos centrales a mantenerse flexibles, precios más bajos de la energía y la implementación de medidas de estímulo en China.
La inflación general continuará cayendo como resultado de los efectos base relacionados con la evolución de los precios de la energía. Mientras tanto, las presiones inflacionarias siguen siendo moderadas en general, a pesar de la reciente aceleración en el crecimiento salarial.
El resultado final es que los bancos centrales no tienen ninguna prisa por endurecer las condiciones monetarias. En todo caso, su tono de voz se ha vuelto aún más cauteloso.
Las perspectivas de crecimiento estadounidenses empeoran y la Fed entra en modo «dovish»