Una de cal y otra de arena… pero, al menos, no todas las noticias son malas, de momento. Aunque los inventarios de crudo norteamericano alcanzaron un nuevo récord en los 517,18 millones, la producción cayó por sexta semana consecutiva a 9,08 millones de barriles diarios, el nivel más bajo desde noviembre de 2014.
Mientras tanto, los países productores, tanto dentro de la OPEP, con Arabía Saudí a la cabeza, como fuera del cártel, con Rusia como principal exponente, se aproximan, reúnen, negocian… e incluso han logrado alcanzar un acuerdo para ‘congelar’ la producción. Mínimos que se tornan suficientes para el castigado petróleo. Pero no para todos…
"El futuro de los precios está ligado a la cooperación de saudíes y rusos en la reducción de la oferta. El exceso continuará pensando sobre el ‘oro negro’ y también lastrará a la baja a las Bolsas", apuntan desde ETF Securities.
Reconocen que el último pacto alcanzado ha sido recibido positivamente por el mercado, "pero debe hacerse más para absorber el exceso de oferta y apoyar los precios este año. El contango del West Texas apunta a 39 dólares por barril al cierre del ejercicio, con la curva aplanándose considerablemente y por debajo de nuestro rango de valor razonable de entre 46 y 70 dólares".
Mientras, Norbert Ruecker, estratega jefe de commodities de Julius Baer, apunta que "las perspectivas de que se tomen medidas coordinadas para atajar el exceso de oferta son débiles, especialmente con el regreso de Irán reclamando su cuota histórica en el mercado". Aún así, ven los precios más al alza que a la baja en los próximos meses, "salvo que el crecimiento mundial llegue a un punto muerto", pues esperan "nuevas señales de desaceleración de la producción y fortalecimiento de la demanda que llevan al barril a los 40 dólares".