En la segunda jornada de REBUILD 2024 los profesionales de toda la cadena de valor de la construcción han continuado desgranando y debatiendo sobre los retos del futuro a los que se enfrenta una de las industrias más importantes para la economía de nuestro país. Desde ayer, se repiten en todas las ponencias, corrillos y reuniones dos palabras: construcción industrializada. El sector tiene claro que solo evolucionando hacia este modelo se podrá dar respuesta al problema de la falta de oferta de vivienda y a la dificultad de acceso para una gran parte de la población a un hogar.
La industrialización supone un soplo de aire fresco y una palanca de modernización y crecimiento en la edificación, que está llamada a ser la respuesta para la reducción de tiempos de construcción y costes, que permitan ofrecer nueva vivienda pública a precios más asequible. Esto se debe, igualmente, a la digitalización de los procesos, algo que también promueve la atracción de talento más cualificado, así como su valor a fin de ser un concepto que favorece la descarbonización.
Sin embargo, el sector no encuentra el respaldo necesario actualmente para poder dar el empujón necesario a esta transformación. De hecho, REBUILD lleva desde su primera edición, hace siete años, sirviendo de altavoz a los profesionales que reclaman un marco normativo adaptado al modelo que facilite y agilice los trámites para su implantación de forma generalizada.
En este sentido se ha pronunciado Ferrán Bermejo, Director Técnico del Instituto de Tecnología de la Construcción, afirmando que “tenemos una gran tarea de normalización y reglamentación por delante”.
Asimismo, ha señalado que “la industrialización es un proceso, no un producto” de modo que el futuro es un “híbrido en el que se deben combinar elementos de distinta procedencia, y este es el principal reto.” Por lo tanto, “una obra no es o industrializada o no, sino que hay grados. Solo por la mejora de procesos, ya tendremos edificios de mejor calidad”, ha clarificado. Por su parte, Guillermo Sotorrio, Investigador del CSIC, ha asegurado que “ahora tenemos una sensación de falta de mano de obra y encarecimiento de materiales, es decir, el caldo de cultivo perfecto para acelerar la industrialización. El Código Técnico pretende ser lo más prestacional posible. Si se registra alguna barrera, habrá que tratarla, pero la regulación no debe poner límites a la innovación.”
