Uno de los sectores que más han tirado de los mercados financieros en los últimos meses es, sin duda, el de los chips. Desde la llegada de la pandemia, los semiconductores se posicionaron como un área cada vez más estratégica para el conjunto de la economía. Sin embargo, los últimos movimientos de los demócratas en los Estados Unidos pueden hacer tambalear a algunas compañías dentro del sector, ¿qué está pasando?
La Ley de Chips
Tras la pandemia, la globalización se ha frenado y los diferentes países han buscado reducir la dependencia de China y de Asia en general. En este sentido, uno de los sectores más afectados por esta nueva tendencia es el de los semiconductores, un mercado en el que la fuerte dependencia de Taiwán provocó una subida notable de los precios o, incluso falta de stock, en coches o electrodomésticos en general.
Lo cierto es que la compañía TSMC tiene una gran posición de mercado con una cuota superior al 60%. Por tanto, la dependencia de compañías automovilísticas, tecnológicas e industriales sobre el fabricante taiwanés es muy grande. Por eso, tanto Estados Unidos como Europa quisieron aprobar planes para reforzar este sector en sus fronteras.
Concretamente, la Ley de Ciencia y Chips, presentada por el Gobierno de Estados Unidos en febrero de 2022, es una iniciativa destinada a reforzar la investigación y producción de semiconductores en el país, asignando 50.000 millones de dólares en financiamiento directo y préstamos para impulsar la industria.
¿Qué pasa con la Ley?
Compañías como Intel, el principal líder americano, recibieron sumas importantes de dinero público para mejorar sus infraestructuras y capacidad de fabricación con la intención de reducir la dependencia de TSMC. En datos, esta empresa recibió nada más y nada menos que 8.500 millones de dólares de fondos públicos.