En el contexto de una sociedad cada vez más envejecida, y después de haber vivido una pandemia mundial, parece que cada vez estamos más concienciados de la importancia de cuidarse desde el estatus de ser una ‘persona sana’, sin esperar a presentar cualquier complicación o problema de salud.
En este sentido, el reconocimiento médico del trabajo anual puede suponer una oportunidad para detectar posibles factores de riesgo antes de que desencadenen en enfermedades o patologías graves. Bajo esta premisa, Quirónprevención, consciente del enorme potencial de este acto médico, desarrolla un nuevo modelo de vigilancia de la salud más cualificado, ofreciendo tanto a las empresas como a sus profesionales la posibilidad de profundizar en aquellos parámetros para los que exista una predisposición genética, o bien ligada al sector de actividad o puesto de trabajo, o bien porque ya se presente una alteración en la analítica ordinaria.
El planteamiento de este nuevo modelo de examen de salud responde, por un lado, a la visión de la salud desde una perspectiva integral, en la que quedan desdibujadas las fronteras entre salud laboral y personal. Mientras que, por otro lado, la inclusión de nuevas pruebas y análisis de nuevos parámetros en el propio examen de salud tiene un retorno directo en el absentismo de las compañías, tanto por enfermedad, como por pruebas médicas adicionales, y por supuesto un impacto en su reputación interna y capacidad de retención de talento.
Planificar pruebas adicionales en función de los datos de salud de las plantillas
Las empresas pueden, previamente a los reconocimientos médicos, y en base a los datos de salud de años anteriores de sus plantillas, si se detectan ciertos patrones entre los distintos puestos de trabajo, se podrían incluir pruebas adicionales de forma personalizada.
Además, en pro de la promoción de la salud de sus trabajadores, la empresa podría incluir pruebas de prevención de cáncer ginecológico, o sangre oculta en heces para la prevención del cáncer de colon, entre otras.
