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El reciente rechazo a la aprobación de la jornada de 37,5 horas ha abierto de nuevo el debate sobre los costes que supondría para el tejido empresarial español.
La medida, inicialmente orientada a mejorar el equilibrio entre vida laboral y personal, abre una serie de interrogantes que atraviesan el debate político, la negociación colectiva y la cuenta de resultados de muchas empresas.
¿Quién se vería afectado por la medida?
Aunque se habla de una reforma con vocación universal, los impactos serían muy desiguales. Según los últimos datos de la Encuesta Trimestral de Coste Laboral del INE y estimaciones de Cepyme, la reducción afectaría de forma directa a unos 8,8 millones de trabajadores que, a día de hoy, superan las 37,5 horas semanales de forma contractual.
El sector público, en cambio, saldría apenas rozado. Según cálculos del Ministerio de Función Pública, menos del 5% de los empleados públicos trabajan más allá de ese umbral. Esto explica que el coste estimado para la Administración sea de apenas 15 millones de euros al año, mientras que el impacto sobre el tejido empresarial privado podría multiplicarse por más de 2.500.
Según los expertos, el efecto en una pyme puede ser notario. Y resaltan que el impacto sería decisivo en sectores como hostelería, comercio o transportes, donde la intensidad horaria es estructural.


