Tal y como explica en un reciente informe David Lafferty, estratega jefe de mercados de Natixis Global AM, "el principal dilema para la asignación de activos son los tipos bajos y negativos", asegurando que la mayor parte de los problemas de su portfolio tienen que ver de forma directa o indirecta con este factor desestabilizador.
Para Adam Mossakowski, gestor de Insight Investment (boutique de BNY Mellon IM), recuerda que Unilever ha sido la última empresa que ha emitido deuda a menos del 0,1%. "Esto, en un mundo donde más de 16 billones de dólares de activos de deuda soberana están por debajo del 1%, demuestra que son tiempos dicífiles para aquellos que buscan invertir en renta fija para conseguir ingresos atractivos".
En este contexto, los expertos advierten de los riesgos de una inversión pasiva en esta clase de activos. El primero, y el más evidente, es que las tasas de retorno son extremadamente bajas, y las rentabilidades negativas casi garantizan una pérdida de capital si la inversión se mantiene hasta el vencimiento.
Por otro lado, desde la firma apuntan a la relación inversa con la que se mueven los precios y rentabilidades de los bonos. "Con esto en mente, los inversores no solo tienen que lidiar con bajas tasas de retorno" en lo que se supone que son activos seguros, sino que además, "los riesgos para su capital son asimétricos, con las potenciales pérdidas de capital siendo mayores que los beneficios potenciales", indican.
La volatilidad seguirá presente