El aumento de minoristas en el ecosistema de las criptomonedas ha permitido que incluso montos tan bajos como 1 euro, puedan ser utilizados para adquirir fracciones de un activo.
La posibilidad de fraccionar un token en mínimas partes ha impulsado al fenómeno de las microinversiones y, ante esto, muchos se preguntan, ¿puede una fracción tan baja generar rentabilidad significativa? ¿qué tan viable es como estrategia sostenida?
Como respuesta previa sí, puede ser rentable para explorar la criptomoneda en cuestión, pero depende del token.
Esto ha colocado al Token6900 en el epicentro del debate. Se trata de un memecoin ERC‑20 que, a diferencia de proyectos tradicionales, tiene una narrativa que gira en torno a la volatilidad que se sostiene de su comunidad, regresando el concepto de las memecoins a su forma más elemental.
En este sentido, analizar su rentabilidad desde una óptica técnica se convierte en un ejercicio clave para entender los límites entre el meme financiero y la inversión cuantificable.