Ahora que la huida del riesgo "manda", que inversores y gestores corren a los refugios seguros para guarecerse (a pesar de las escasas rentabilidades que ofrece la deuda soberana) y que no son pocas las voces que advierten sobre una recesión. Alarmas que llevan a muchos a recordar los aún dolorosos recuerdos de la crisis que estallará allá por 2008.
Un extremo que los economistas, agarrándose a los indicadores macro, descartan, aunque también matizan dicha negativa con la idea de la "profecía autocumplida" y el impacto que tantas turbulencias en la renta variable puede terminar teniendo en la economía real.
En este contexto, Credit Suisse ha presentado su "Anuario de rentabilidad de las inversiones mundiales", elaborado junto a la London Business School. Informe en el que los profesores de esta institución, Elroy Dimson y Paul Marsh, y el doctor Mike Staunton, analizan la reacción de los mercados financieros a las subidas y bajadas de los tipos de interés; y la rentabilidad obtenida por las distintas estrategias de inversión en ciclos de endurecimiento y relajación de los mismos.
Y es que, sin duda las dudas sobre la economía china, la incertidumbre que genera el hundimiento del petróleo y el debilitamiento de los emergentes, son "culpables" en buena parte de la oleada de ventas, la mayor parte de la inestabilidad actual se asienta sobre el ciclo alcista de los tipos iniciado por la Reserva Federal (Fed) en diciembre del año pasado, tras casi una década sin incrementos y cerca de siete años de tipos cero.
Tal y como subraya Giles Keating, subdirector de inversión mundial del banco suizo, este aumento del precio del dinero fue el primero "en los años de profesión de toda una generación de inversores y operadores y, aunque lenta, la tendencia actual es alcista, lo que genera incertidumbre y reduce las sobrevaloraciones en todas las clases de activos. El Anuario ofrece una valiosa perspectiva histórica al respecto, gracias a su ingente caudal de datos y análisis que cubre 21 países y más de un siglo de datos".