Repsol da a conocer este miércoles la actualización de su plan estratégico para el quinquenio 2016-2020. Esta revisión de su hoja de ruta se produce tras haber alcanzado sus objetivos de producción, reducción de deuda, del programa de eficiencias y sinergias, y de remuneración al accionista.
De este modo, Repsol invertirá 15.000 millones de euros en 2018-2020, principalmente en actividades de refino y marketing, lo que se conoce como downstream, tanto para expandir “los negocios de petroquímica, estaciones de servicio, lubricantes y trading, como para proyectos de bajas emisiones de CO2.
En el negocio de exploración y producción o upstream, la inyección será de 7.900 millones hasta 2020 para poder cumplir la meta de elevar la producción hasta los 750.000 barriles de petróleo al día, frente a los 715.000 barriles con los que cerró 2017.
A comienzos de 2017, el consejero delegado de la petrolera, Josu Jon Imaz, anunció el inicio de este proceso, que busca optimizar un plan elaborado en origen para optimizar recursos tras la compra de la compañía canadiense Talisman mayo de 2015. Tres años después, Repsol acaba de cerrar el ejercicio de 2017 con un beneficio neto de 2.121 millones de euros, un 22,2% más que en 2016 y el mayor de los últimos seis años.
Repsol debe dar a conocer en qué invertirá los 3.816 millones de euros procedentes de la venta de su 20% en Gas Natural Fenosa. Su consejero delegado ha asegurado recientemente que destinarán los fondos a actividades con altos retornos y fuera de negocios regulados, diversificando sus actuales líneas de negocio en búsqueda de un crecimiento orgánico.