Ángel Alloza, CEO de Corporate Excellence – Centre for Reputation, explica la importancia que la reputación adquiere en nuestros días, sobre todo para las compañías ya que trabajar en una buena reputación otorga uno de los intangibles más prometedores para la gestión empresarial, por el gran impacto que tiene en la creación de valor.
¿Por qué la reputación empresarial cobra tanta importancia en nuestros días?
La gestión de la reputación corporativa y la mitigación de los riesgos reputacionales siempre han sido importantes, pero quizás el contexto de policrisis en el que estamos inmersos los hace aún más relevantes. Las compañías se encuentran sumergidas en un escenario volátil, de múltiples crisis prolongadas y casi permanentes, donde las tensiones geopolíticas, los conflictos bélicos, la incertidumbre económica, la irrupción de la IA generativa o la creciente polarización social son solo algunos de los múltiples factores que, por sí solos, generan inestabilidad pero que unidos, configuran un marco de actuación dominado por la incertidumbre y los riesgos.
Ante este escenario, la reputación se convierte en un elemento clave del modelo de empresa con futuro. Y es que cuando una organización de cualquier sector, una institución, un país o una persona consiguen construir una buena reputación, se generan actitudes y comportamientos favorables hacia la entidad, la organización, el país o la persona.
Es uno de los intangibles más prometedores para la gestión empresarial porque se ha demostrado su impacto directo en la creación de valor y también en la protección a partir de la identificación y mitigación de posibles riesgos.
Estamos observando cómo la reputación está ya en las mesas de la alta dirección, de hecho, los CEO la identifican entre los top 10 de riesgos a los que se enfrentan las organizaciones y la sitúan al mismo nivel que la desaceleración económica, los ciberataques o la interrupción del negocio (AON, 2023/2024).