Grifols cerró 2025 con un beneficio neto de 60 millones de euros, frente a los 23 millones del ejercicio anterior, lo que supone un incremento del 156%. La mejora se apoya en la evolución operativa y en la normalización del negocio tras la reestructuración.
Los ingresos alcanzaron 6.592 millones de euros, con crecimiento en las divisiones de plasma y biociencia. El grupo logró mejorar márgenes y reforzar la generación de caja en un entorno todavía exigente para el sector.
Reducción de deuda y mejora del balance
Uno de los focos del ejercicio fue el desapalancamiento. La compañía redujo su deuda financiera neta hasta 10.527 millones de euros, lo que permite rebajar el ratio de apalancamiento y ganar margen estratégico.
El mercado venía penalizando a la empresa por su elevado endeudamiento. La mejora del flujo de caja y las desinversiones ejecutadas durante el año han contribuido a estabilizar el balance y recuperar parte de la confianza inversora.
Nuevo escenario financiero
La dirección insiste en que la prioridad sigue siendo la disciplina financiera, con el objetivo de seguir reduciendo deuda en 2026 y fortalecer la estructura de capital.
