El Foro Económico Mundial de Davos ha bajado el telón dejando una sensación de alivio momentáneo en los mercados, pero con la certeza de que las reglas del juego han cambiado. Donald Trump ha dominado la agenda con una mezcla de presión militar y ofertas comerciales que han obligado a Europa a recalibrar su estrategia a marchas forzadas.
Lo que empezó con amenazas de anexión terminó en un «acuerdo marco» pragmático. Trump confirmó que no usará la fuerza militar en Groenlandia, lo que disparó un repunte inmediato en Wall Street y las bolsas europeas tras días de incertidumbre.
Calma tensa en el Ártico
Sin embargo, la renuncia a la soberanía total tiene letra pequeña. Tras reunirse con Mark Rutte, secretario general de la OTAN, Trump aseguró haber logrado un pacto de «acceso total» a la isla para fines de defensa, incluyendo la expansión del escudo antimisiles.
Dinamarca respira, aunque con cautela. Mientras el ministro de Exteriores danés insiste en que la isla «no está en venta», la Casa Blanca celebra haber conseguido sus objetivos estratégicos sin coste financiero, cancelando de paso los aranceles punitivos que amenazaban a la economía europea.
Rusia y la cuota de los mil millones
En el frente del Este, la diplomacia se ha movido a una velocidad vertiginosa. Mientras Trump se reunía con Zelensky en los Alpes suizos, sus enviados de confianza, Steve Witkoff y Jared Kushner, aterrizaban en Moscú para negociar directamente con Vladimir Putin.

