Resumen Davos 2026: Trump, Groenlandia y Ucrania

Davos cierra entre pactos militares, tensión en Irán y la visión de Trump de mezclar negocios inmobiliarios con geopolítica.
Donald Trump Donald Trump
Donald Trump, presidente de Estados Unidos

El Foro Económico Mundial de Davos ha bajado el telón dejando una sensación de alivio momentáneo en los mercados, pero con la certeza de que las reglas del juego han cambiado. Donald Trump ha dominado la agenda con una mezcla de presión militar y ofertas comerciales que han obligado a Europa a recalibrar su estrategia a marchas forzadas.

Lo que empezó con amenazas de anexión terminó en un «acuerdo marco» pragmático. Trump confirmó que no usará la fuerza militar en Groenlandia, lo que disparó un repunte inmediato en Wall Street y las bolsas europeas tras días de incertidumbre.

Calma tensa en el Ártico

Sin embargo, la renuncia a la soberanía total tiene letra pequeña. Tras reunirse con Mark Rutte, secretario general de la OTAN, Trump aseguró haber logrado un pacto de «acceso total» a la isla para fines de defensa, incluyendo la expansión del escudo antimisiles.

Dinamarca respira, aunque con cautela. Mientras el ministro de Exteriores danés insiste en que la isla «no está en venta», la Casa Blanca celebra haber conseguido sus objetivos estratégicos sin coste financiero, cancelando de paso los aranceles punitivos que amenazaban a la economía europea.

Rusia y la cuota de los mil millones

En el frente del Este, la diplomacia se ha movido a una velocidad vertiginosa. Mientras Trump se reunía con Zelensky en los Alpes suizos, sus enviados de confianza, Steve Witkoff y Jared Kushner, aterrizaban en Moscú para negociar directamente con Vladimir Putin.

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La sorpresa llegó con la oferta del Kremlin para unirse a la controvertida «Junta de la Paz» de Trump. Putin se mostró dispuesto a pagar la cuota de entrada de 1.000 millones de dólares, pero con una condición irónica: usar los activos rusos congelados por Estados Unidos para financiarla.

Triangulación en Emiratos

Este movimiento es la antesala de una reunión trilateral crítica que tendrá lugar en Emiratos Árabes Unidos. Zelensky confirmó que las delegaciones de Kiev, Moscú y Washington se sentarán a la mesa en un intento por cerrar un alto el fuego que, según Trump, «todo el mundo quiere».

No obstante, el optimismo es moderado. Putin ha dejado claro a los negociadores estadounidenses que no habrá acuerdo a largo plazo sin resolver las cuestiones territoriales, mientras Zelensky reprocha a Europa seguir en «modo Groenlandia», distraída ante la urgencia real del frente ucraniano.

Volodímir Zelenski, presidente de Ucrania
Volodímir Zelenski, presidente de Ucrania

Gaza como oportunidad inmobiliaria

Quizás el giro más trumpista del foro fue su enfoque sobre Medio Oriente. Lejos de la retórica humanitaria habitual, el presidente de EE. UU. describió a la Franja de Gaza como una «hermosa propiedad» con vistas al mar, apelando a su instinto de experto en bienes raíces.

Jared Kushner presentó diapositivas de lo que llama la «Nueva Gaza», un plan de reurbanización que exige la desmilitarización total de Hamás. En paralelo, se anunció la reapertura del paso de Rafah para la próxima semana, intentando vender un futuro de prosperidad si se aceptan las condiciones de seguridad.

La sombra del conflicto iraní

Pero mientras se proyectan renders de hoteles en Gaza, la tensión real se desplaza al Golfo Pérsico. Trump confirmó el envío de un convoy naval hacia Irán «por si acaso», tras las protestas internas en el país y las amenazas de Teherán de una respuesta devastadora ante cualquier injerencia.

El Reino Unido no se ha quedado atrás y ha desplegado aviones de combate Typhoon en Qatar. Aunque Trump asegura que Irán «quiere hablar», la acumulación de activos militares en la región sugiere que la «Junta de la Paz» nace con varios frentes calientes abiertos.

Musk y la profecía de la IA

Fuera de la política dura, Elon Musk protagonizó su propio show. El magnate, que llegó por sorpresa, aseguró en una charla con BlackRock que la Inteligencia Artificial superará a la mente humana a finales del próximo año, una predicción mucho más agresiva de lo esperado.

Musk también dejó un recado energético para el sur de Europa. Sugirió que zonas despobladas de España y Sicilia podrían convertirse en la gran batería del continente mediante instalaciones solares masivas, reforzando su visión de un futuro dominado por la robótica y la energía sostenible.

Desplantes y críticas a Europa

El tono hacia los aliados tradicionales no fue precisamente suave. Trump retiró públicamente la invitación al primer ministro canadiense, Mark Carney, para unirse a su Junta, mientras que su vicepresidente, J.D. Vance, comparó la economía estadounidense heredada de Biden con el Titanic: difícil de virar antes del choque.

Europa, por su parte, intenta digerir la semana. Líderes como el español José Manuel Albares han reavivado el debate sobre un ejército europeo propio, asumiendo que la dependencia de Washington es cada vez más arriesgada en este nuevo tablero de juego transaccional.

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