En su último informe bianual Sovereign Review and Outlook, la primera de las agencias destaca que "las rebajas de rating han superado a las mejoras en un ratio de cuatro frente a una en lo que llevamos de año y el balance de las perspectivas es negativo". Así, llama la atención sobre la presión bajista que "sufren" los mercados emergentes derivada de la caída de los precios de las materias primas, los riesgos geopolíticos, la posible subida de tipos de la Fed y los desafíos del crecimiento estructural.
La fuerte caída del petróleo (por debajo de los 60 dólares el barril frente a los 115 de mediados de junio del año pasado), ha llevado a Fitch a recortar la calificación de cuatro de los principales exportadores de crudo desde el cuarto trimestre de 2014. La firma prevé que el Brent cierre 2015 en los 65 dólares y alcance los 80 en 2017. "Pero si los precios no logran recuperares, es probable que se produzcan más acciones negativas", advierte. Los países con más riesgo, señala, son aquellos sin buffers para enfrentar este "viento en contra" e incapaces de ajustar su política a unos menores ingresos fiscales y externos en este sentido.
Por otra parte, la agencia subraya el fuerte aumento (eso sí, desde niveles muy reducidos) de la rentabilidad de la deuda en la Zona Euro: "Positivo, en la medida en que refleja un menor riesgo de deflación y el aumento de las expectativas en precios y crecimiento". Sin embargo, reconoce que "la velocidad de la corrección muestra las condiciones de liquidez del mercado y puede ser un presagio de la volatilidad a la que nos enfrentaremos en el futuro, especialmente ante la creciente divergencia de políticas de la Reserva Federal (Fed) y el Banco Central Europeo (BCE)/ Banco de Japón (BoJ por sus siglas en inglés)".
De hecho, Fitch advierte que la futura subida de los tipos por parte de la autoridad monetaria de Estados Unidos "agravará las tensiones financieras y macroeconómicas de los emergentes", incrementando el riesgo de recortes. Ahora bien, "no esperamos una crisis sistémica", pues el endurecimiento de la política ha sido buen comunicado, será gradual y a bajos niveles según los estándares históricos.
Asimismo, no podemos olvidarnos de los riesgos geopolíticos, que, en lo que llevamos de año, han propiciado tres rebajas. Su advertencia se centra principalmente en las implicaciones y consecuencias de la crisis Rusia-Ucrania y en un posible empeoramiento de la inestabilidad política en Oriente Medio. En cuanto a Grecia, aún es un "riesgo material, a pesar de los recientes progresos"; con todo, aunque un Grexit, aún no descartado, derivaría en "cierta volatilidad", no creen que "lleve a una crisis sistémica o a la salida de otro país".