Tras una semana muy positiva para los activos de riesgo, que recuperaron a partir del martes gran parte de lo perdido tras confirmarse el Brexit, las Bolsas europeas comienzan una nueva semana en la que este factor y su impacto en la política y en la economía de la región seguirán siendo analizados y, por tanto, continuará muy presente en la mente de los inversores a la hora de diseñar sus estrategias de inversión de cara a la segunda mitad del ejercicio.
En este sentido, señalar que entendemos que el impacto real de esta decisión adoptada por el Reino Unido dependerá de cuándo y cómo se lleve a cabo y ello, a su vez, va a estar muy condicionado por la elección del nuevo líder del partido conservador británico que, con toda seguridad, será el primer ministro que deberá "organizar" la salida del país de la Unión. Si finalmente se impone un candidato del Brexit, es posible que el proceso se acelere y que ello, dado la inexistencia de un Plan B, provoque una ruptura brusca y el incremento de la incertidumbre, lo que volverá a penalizar a los activos de riesgo a nivel mundial. Por el contrario, si el candidato que se hace con el control del partido conservador es del bando del Remain, no tenemos duda de que respetará la decisión de la mayoría de los británicos, aunque alargará el proceso lo máximo posible e intentará "descafeinarlo" para reducir el "daño". Este planteamiento creemos que será bien acogido por los inversores, ya que todo apunta que parece que es por el que están apostando.
Pero además del Brexit, los inversores se enfrentan en lo que resta del ejercicio a varias importantes incertidumbres:
i) las elecciones estadounidenses que, entendemos, hasta ahora no han impactado realmente en los mercados pero que creemos que a partir de la celebración de las convenciones de los partidos demócrata y republicano y la elección definitiva de candidatos, lo comenzarán a hacer. Siendo los previsibles candidatos de ambos partidos los que más rechazo han generado en la historia de EEUU, entendemos que este factor va a terminar pesando en el comportamiento de las bolsas ya que puede terminar lastrando el ya de por sí débil crecimiento económico estadounidense;
ii) la evolución de la economía de China, que sigue generando grandes dudas a nivel mundial, y la posibilidad de que las autoridades del país vuelvan a la carga con la devaluación de la divisa. En los últimos días el yuan ha perdido valor aunque el hecho ha pasado desapercibido para los inversores, que han estado más pendientes del Brexit. El pasado agosto un movimiento de las autoridades monetarias chinas en este sentido provocó una fuerte corrección en las bolsas, por lo que habrá que estar muy atentos a un nuevo intento en este sentido;