Para estos expertos, Mario Draghi cruzó el pasado 10 de marzo "su propio Rubicón" al abrir la puerta a los tipos de crédito negativo. Y, es más, "nada lleva a pensar que necesariamente se detendrá aquí, de manera que podría continuar adentrándose en territorio negativo si hiciera falta".
En este contexto, explican que cuando los "bancos ingresan más cuantos más recursos obtienen del BCE y los entregan en forma de crédito a un coste reducidísimo (…) estabilizan sus resultados al reducirse del coste de los recursos a corto y medio plazo, mientras que refuerzan su solvencia a largo plazo recibiendo ingresos de la propia autoridad monetaria si hacen crecer su cartera crediticia. Y todo ello proporcionando recursos, en principio infinitos, en forma de crédito a la economía a un coste tal vez próximo a cero. Es tan arriesgado como, probablemente, efectivo", afirman apostando porque funcionará.
Ahora bien, hay un inconveniente, y es que desaparecen los incentivos para que los Gobiernos actúen con políticas fiscales, presupuestarias y reformas. "Esta política monetaria no ortodoxa y extrema hará que los precios de los activos suban (casi de cualquier activo de calidad decente y rentabilidad positiva, por baja que ésta sea), pero sienta la preocupación sobre cuál puede ser la estrategia de salida, cuando quiera que ésta deba aplicarse. Por eso seguimos pensando que los tipos ultrarreducidos han venido para quedarse de forma estructural", apuntan.
Concretamente creen que aumenta el atractivo tanto de bonos como de Bolsas europeas. En el primer caso, porque supone la mutualización práctica de la deuda soberana y también, aunque a menor escala, de la corporativa. La renta variable, por su parte, se beneficia del hecho de que unos tipos más bajos suponen valoraciones más altas y, además, "la mejora de las perspectivas y la visibilidad de mercado de los bancos, debido a su peso sobre los índices, hará que el potencial de revalorización de éstos sea más fiable y realizable. Aunque pueda parecer algo simplista, cuando los bancos ‘funcionan’ y ‘tiran’ del mercado, al final todo el mercado lo hace".
Por áreas geográficas, apuestan, en este orden, por Zona Euro, Estados Unidos y Japón. Estas dos últimas intercambian sus puestos respecto a hace un trimestre, "por los diversos potenciales que existen en cada índice, en general, y las dudas, en particular, que tenemos respecto a Japón". Continúan desaconsejando emergentes y mantenerse al margen de Reino Unido y España, "debido al factor político".