El segundo mandato de Dilma Rousseff no está siendo sencillo. A los problemas económicos del país y la sequía que afecta a varias ciudades del país, Rousseff debe sumar ahora la dimisión de la presidenta de Petrobras, que había puesto el cargo en sus manos desde hacía meses, según Reuters.
La hasta ahora presidenta de la mayor empresa pública de América Latina, Petrobras, estaba presidida por Maria da Graça Foster, persona de confianza de Rousseff. La reacción del mercado no se hizo esperar y tras conocerse la destitución de Graça, las acciones de Petrobras se apuntaban una subida del 10%.
Unos resultados opacos
La gota que ha colmado el vaso han sido los últimos resultados de la compañía. Petrobras presentó los resultados del tercer trimestre de 2014 en enero de 2015, lo que supone un retraso de varios meses. La compañía ha justificado esta demora para evitar romper algunos de sus convenios de deuda ya que era "impráctico medir de forma correcta, completa y definitiva" sus pérdidas por el impacto de que la corrupción ha tenido en sus balances.
Tanto expertos como auditores de la firma pretendían realizar una depreciación de hasta 20.000 millones de dólares para que la compañía recobrara algo de credibilidad, pero tras la negativa de Petrobras, PwC se ha negado a firmar sus balances.