Brasil vive un momento económico y social complicado. Y es que, el segundo mandato de Dilma Rousseff no está siendo sencillo. A los problemas económicos del país, la presidenta del país debe sumar el escándalo de corrupción que gira entorno a Petrobras, la mayor empresa estatal de Latinoamérica.
Tal es el descontento de los brasileños que, decidieron salir a la calle para protestar contra el Gobierno de Dilma Rousseff y contra el Partido de los Trabajadores, en el que ella milita. Bajo eslóganes como "Vete ya, Dilma", los brasileños demostraron en la calle lo que reflejan las encuestas. Y es que, según el diario local Folha de Sao Paulo, el 63% de la población quiere que Rousseff deje el cargo.
En este mismo diario, Rousseff ha querido dejar claro que, a pesar de los últimos rumores que apuntan a que la oposición podría pedir sus destitución, no está dispuesta a dejar que eso ocurra.
"No voy a caer, eso lo tengo muy claro"
La presidenta del Gobierno ha asegurado no piensa sufrir una destitución parlamentaria tras declarar que "no voy a caer, eso lo tengo muy claro". Además, Rousseff matizó que "las personas caen cuando están dispuestas a caer y yo no lo estoy. No hay base para ello".