El Ministro de Economía alemán declaraba ayer que no se debe confiar en el gas que llegue a través del Nord Stream 1, el gasoducto ruso lincado con la potencia europea, de cara al próximo invierno.
Y es que la primera economía de la zona euro sabe que la próxima temporada invernal puede ser dura, debido a los cortes de suministro de la commoditie que el país de Putin realiza y que atribuye a supuestos problemas técnicos de forma constante.
Desde la agencia de calificación Scope Ratings señalan sin embargo que, pese a todos estos vientos en contra, Alemania cuenta con la suficiente solidez fiscal y reservas financieras para afrontar esta crisis energética derivada de la guerra en Ucrania.
Así, y aunque sus entendidos consideran que las perspectivas de crecimiento del país se han debilitado desde que comenzara el conflicto con Rusia, el ratio deuda/PIB de Alemania seguirá disminuyendo por debajo del 65% en 2027 debido a los bajos tipos de interés y a la rápida recuperación de los ingresos fiscales tras la pandemia.
Eso sí, cabe destacar que Eiko Sievert y Jakob Suwalski, directores en Scope Ratings, resaltan que sigue existiendo una gran incertidumbre sobre el planteamiento de Rusia de exportar gas a Alemania y al resto de Europa para poder financiar su despliegue bélico y, al mismo tiempo, tratar de castigar a sus vecinos occidentales por su apoyo a Ucrania y la imposición de sanciones.
