De los diez principales productores de armas del mundo, la mitad son estadounidenses. Se trata de un dato que habla de la importancia del sector armamentístico en el país norteamericano, ya que la clasificación de los cien mayores vendedores de armas del mundo no deja dudas: Estados Unidos cuenta con 42 empresas, que vendieron armas por valor de 226.600 millones de dólares.
Los datos los proporciona el Stockholm InternationalPeace Research Institute, que constata el crecimiento de la venta de armas durante 2017. En total, las 100 empresas más importantes del mundo ingresaron 398.200 millones de dólares, lo que representa un crecimiento del 2,5%, mientras que el aumento desde 2002 está cifrado en un 44%.
En lo que respecta a las 42 empresas norteamericanas que se encuentran en la clasificación, destaca Lockheed Martin Corp., con una facturación de 44.920 millones de dólares, en comparación con su compatriota Boeing, que alcanzó los 26.930 millones de dólares. De hecho, según la directora del Programa de Armas y Gasto Militar de SIPRI, Aude Fleurant, “la brecha entre Lockheed Martin y Boeing creció de los 11.000 millones en 2016 a los 18.000 millones en 2017”. En todo caso, hay que señalar que para la principal vendedora de armas, este negocio supone un 88% de la facturación, mientras que para Boeing representa el 29% del total.
Tras el podio que ostentan las empresas norteamericanas (lo completa Raytheon), se encuentra la británica BAE Systems, que facturó 22.940 millones de dólares durante 2017. Ya en la séptima posición se encuentra el conglomerado europeo Airbus, con ventas de 11.290 millones de euros. No obstante, el negocio de las armas supone el 15% del total de la empresa. Por su parte, la española Navantia se encuentra en el puesto 87, con ventas por valor de 910 millones de dólares.
Así, hay que prestar atención a otras tres compañías europeas como son la francesa Thales, la italiana Leonardo y la rusa Almaz-Antey. Son empresas que consiguen colarse entre el potente sector armamentístico norteamericano. Hay que remontarse hasta la décima posición para encontrar una empresa rusa, a pesar de que las compañías de ese país se alzaron como las más importantes solo por detrás de las estadounidenses.