«La presión, la sobrecarga de trabajo, los efectos de la pandemia o el trabajo remoto se han convertido en un desafío constante para las empresas». Así lo subraya Cigna Healthcare en uno de sus últimos informes, y no es una afirmación menor.
El bienestar psicológico en el entorno laboral ha dejado de ser un tema secundario para situarse en el centro de la estrategia empresarial. Las cifras lo confirman: solo en los nueve primeros meses de 2024, España registró 468.093 bajas laborales por motivos de salud mental.
Los datos apuntan a una tendencia clara: las bajas por salud mental no solo son más numerosas, sino también más prolongadas y costosas. La duración media de estas incapacidades ha subido a 88 días en 2024 y ya representan cerca del 18% de todos los días de baja laboral en el régimen general
Los síntomas más comunes entre los trabajadores afectados van desde el agotamiento emocional y la pérdida de concentración, hasta la aparición de crisis de ansiedad o trastornos depresivos.
Impacto silencioso
El estrés laboral continuado afecta tanto al individuo como a la organización. «Puede derivar en cambios de comportamiento, incremento de adicciones, pérdida de confianza o aparición de crisis de ansiedad», advierte Juan Carlos Fernández Arias, consultor en psicosociología en Quirónprevención.



