Santander abandona definitivamente los números rojos del año pasado y recupera sus resultados de antes de la covid-19. De ese modo, el beneficio atribuido asciende a 5.849 millones de euros entre enero y septiembre, en comparación con las pérdidas de 9.048 millones de euros del año pasado, cuando realizó saneamientos por valor de 12.600 millones de euros.
De hecho, estas cifras son incluso mejores que las de 2019, cuando a estas alturas del año había obtenido un beneficio de 3.732 millones de euros, marcado también por un ajuste contable referente al fondo de comercio de Reino Unido.
Según afirma la presidenta del Banco Santander, Ana Botín, la entidad va «por buen camino para superar significativamente» los objetivos de rentabilidad que se ha marcado. Además, el negocio de muestras de recuperarse, ya que el margen bruto alcanza los 34.626 millones de euros, un 3% más que en 2020.
En todo caso, el mercado no parece acoger con entusiasmo estas cifras, ya que de hecho han predominado las ventas durante las horas posteriores a la presentación de estas cifras. Según ha explicado el consejero delegado, José Antonio Álvarez, es de esperar que la cotización acabe recogiendo estos «buenos resultados», si bien reconoce que «la acción está increíblemente barata».
Las perspectivas del banco son buenas con respecto a la situación económica, lo que favorecerá sus cifras. Álvarez desecha que la inflación pueda tener una gran influencia sobre el negocio del banco porque se trata de «un fenómeno corto en el tiempo». Ahora bien, si los efectos se trasladan a las cadenas de producción, a los servicios y a los salarios, «naturalmente afectaría a la economía y al banco».