Las dotaciones que realizó la banca durante el año pasado sirvieron para afrontar la crisis con un colchón más sólido frente a posibles insolvencias. Banco Santander se acercó a los 4.000 millones de euros en el primer trimestre de 2020, mientras que este año las reduce a la mitad (3.909 millones frente a 1.992 millones).
De ese modo, las cuentas trimestrales del banco que preside Ana Botín se favorecen de los esfuerzos del año pasado y superan los 1.608 millones de euros de beneficios. En ese sentido, hay que tener en cuenta lo atípico de esas dotaciones por insolvencias que realizó en 2020.
El consejero delegado de Banco Santander ha explicado a la prensa que «los resultados son muy buenos» y que, aunque la valoración bursátil no lo esté reflejando, las cuentas son sólidas. No obstante, advierte de que en los próximos meses «sería esperable la subida de la morosidad».
Aun así, José Antonio Álvarez espera «un rebote claro de la actividad una vez desaparezca el confinamiento». La evolución sanitaria determinará la «sostenibilidad en el tiempo» de ese rebote y, en adición, los niveles de morosidad que serán más reducidos si la economía consigue crecer por encima de lo esperado.
Con respecto a las diferentes reestructuraciones en marcha, Álvarez comenta que se trata de una dinámica en la que el sector se encuentra inmerso. «Hay un cambio en el modo de hacer banca», prosigue el consejero delegado: «Trabajamos con una mercancía virtual». Por ello, la disrupción que supone el uso de canales digitales, combinado con tipos de interés bajos son el panorama idóneo para estos cambios en el sector.