La esencia es que ha tenido que encajar tantos golpes que ha caído por debajo del umbral que obliga a ampliar capital. Los causantes: desde la ya histórica mala compra de unos derivados que ha supuesto la pérdida de centenares de millones de euros, hasta la más reciente circular contable del Banco de España que licúa el valor de los pisos, terrenos y créditos que forman el grueso de sus activos. Esos y otros asuntos han secado los 1.200 millones de capital con que se fundó.
"Sareb no va a ampliar capital", afirma la entidad a DIRIGENTES. "Lo que sí vamos a hacer es provisionar. No vamos a necesitar una ampliación como tal porque tenemos un colchón de 3.600 millones de euros". Esta cantidad surgirá de la conversión de los llamados "fondos propios" en capital, un truco contable que convierte, casi por arte de birlibirloque, deudas en cash. Algunas entidades, como Santander o Caixa, han provisionado ya esa conversión como pérdidas en sus cuentas.
"Las empresas no cotizadas tienen que tener un mínimo de reservas para hacer frente a los extraordinarios", explica a Dirigentes Ángel Pérez, analista de Renta 4. "Al reducir capital reduces tu patrimonio neto, y las leyes contables y normas establecen que tengas un mínimo, que no te descapitalices, para evitar que se entre por ejemplo en concurso de acreedores: tienes más dificultades para resolver imprevistos, para que las compañías no se descapitalicen, consumes capital, no puedes pagar tus deudas, entras en concurso de acreedores".
Ahora, lo ideal sería que el Gobierno inyectara más fondos en el cofre de Sareb. Pero desde la entidad ni se lo plantean dada la situación política actual: no tendría muy buena prensa que el Ejecutivo en funciones metiera otro bocado al déficit público y le dejara la "patata caliente" al siguiente.
Las mismas fuentes aseguran, además, que Sareb está buscando nuevos consejeros, aunque la firma advierte que "tiene un accionariado estable, público y privado".