Al evento de la firma en el Palacio Nacional de México asistieron el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, el también mexicano Jesús Seade, subsecretario para América del Norte, la viceprimera ministra canadiense, Chrystia Freeland, el representante comercial de Estados Unidos, Robert Lighthizer, y el asesor de la Casa Blanca y yerno de Trump, Jared Kushner.
La nueva revisión de un pacto comercial de un cuarto de siglo de historia tiene nuevas condiciones que mejorarán el comercio en materia medioambiental, industria automotriz y los derechos de los trabajadores, además de luchar contra la corrupción y mantener bajos los precios de los medicamentos biológicos mediante la eliminación de una disposición de patentes. Existe también un capítulo del acuerdo dedicado a garantizar que las pequeñas y medianas empresas se beneficien del pacto. Con todo, se pretende conseguir la estabilidad económica en la región de Norteamérica.
Lighthizer calificó como “un milagro» que sindicatos, empresas y actores de todo el espectro político se hayan unido para llegar al acuerdo, que considera beneficioso. López Obrador le dio crédito a Trump por trabajar con él, mientras que Freeland celebró una victoria para el multilateralismo. “Hemos logrado esto juntos en un momento en que, en todo el mundo, es cada vez más difícil lograr acuerdos comerciales”, siguió Freeland.
Los negociadores reconocieron que el proceso no ha sido muy fácil. De hecho López Obrador comentó que en alguna ocasión hubo momentos de “desencuentro” y “ruptura” con Donald Trump. Aún así, las tres naciones lograron superar los puntos de desencuentro relacionados con demandas de los sindicatos y congresistas demócratas estadounidenses.
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