El momento económico actual podría definirse como convulso, sobre todo por la escalada arancelaria alentada por Estados Unidos en los últimos meses y que está teniendo respuesta por parte de los países afectados. A pesar de ello, aún no se reflejan consecuencias negativas de la escalada proteccionista, si bien hay un mayor número de riesgos que ponen el peligro el ritmo de crecimiento actual.
La incertidumbre de un buen número de factores afecta a las perspectivas de la economía española. Las exportaciones españolas han alcanzado cifras récord en los últimos meses, lo que no evita que el primer trimestre tuviera un desempeño “peor de lo esperado”. Además se suman a esta variable y al proteccionismo los precios del petróleo o, al menos, esas son las conclusiones del último informe de BBVA Research.
El hecho de que existan más incógnitas en la ecuación hace que los vientos de cola que han favorecido a España sean más débiles. No obstante, la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado tras el cambio de gobierno ha reducido la incertidumbre sobre nuestro país, aunque esta sigue siendo alta y puede restar entre dos y tres décimas al crecimiento anual medio, según el estudio.
Así y todo, España prácticamente mantendrá el crecimiento del año pasado (3,1%), con una tasa de mejora del PIB del 2,9%, por lo que la institución mantiene la previsión que ya realizó en el anterior informe. De esa forma, se califica como “crecimiento sólido”. Mientras, para 2019, se espera que tenga lugar una desaceleración de la economía que reduzca el ritmo de crecimiento al 2,5%.
En lo que respecta a la tasa de paro, que actualmente se encuentra, según la EPA, en el 16,74%, la previsión es que termine 2018 en el 15,2% y que para 2019 ya se encuentre en el 13,5%. En cuanto a la inflación, este año se espera que se sitúe en el 1,8%, mientras que el año que viene permanecerá en el 1,7%.