Caídas del 6% para el Ibex 35 en 2016. Del 7,5% para el Eurostoxx 50, del 8% para el DAX alemán o del 0,66% en la Bolsa de Londres. Números rojos en las principales plazas europeas en lo que va de año frente a las ganancias que ya registra Wall Street.
Tras uno de los peores arranques de año de la historia, el Dow Jones y el S&P 500 ya han logrado un acumulado positivo, gracias en parte al tirón de la última jornada después de unos datos económicos más positivos y la decisión de la Fed de mantener los tipos sin cambios y limitar a dos las subidas para este año.
Los expertos recuerdan cómo los temores a una desaceleración global, con China como punta del iceberg, habían estado detrás de las caídas durante las seis primeras semanas del año. Sin embargo, consideran que la reunión de la Reserva Federal ha sacado a la luz la verdadera preocupación de los inversores estadounidenses: la fortaleza del dólar.
Uno de los sectores que puede seguir dando alas a Wall Street es precisamente el energético, debido a la relación inversa que tradicionalmente mantiene el precio del petróleo con la evolución del billete verde. Al estar denominado en dólares, si la divisa cae, el crudo se hace más asequible para los inversores en otras monedas, impulsando la demanda y, por tanto, al alza los precios.
Tal y como recuerdan desde JP Morgan, la fortaleza del dólar y el desplome de los precios del petróleo fueron los culpables de la debilidad de los resultados empresariales del país en el cuarto trimestre de 2015. "A pesar de que el dólar se mantiene en unos niveles sólidos, es probable que la estabilidad de su trayectoria permita que las empresas se adapten", indican en un reciente informe los expertos.