Como el principal objetivo de una diana, en los últimos dos años el sector sanitario se ha convertido en uno de los elementos más perseguidos por los ciberdelincuentes y su punto de partida tiene una fecha clara: primavera de 2020. Como consecuencia de la llegada de la pandemia, los ciberdelitos contra la salud y la atención sanitaria empezaron a desarrollarse hasta alcanzar su pico máximo, tanto en términos de infecciones de malware como de incidentes de ransomware, un año después, a mediados de 2021.
Según refleja el informe trimestral de la división de ciberinteligencia de Cisco, Cisco Talos, con fecha de septiembre de 2021, durante el pasado año Sanidad fue el vertical más atacado, con la excepción del otoño, cuando la administración local se convirtió en el blanco de las ciberamenazas. En este escenario, desde Cisco España, su director de Ciberseguridad, Ángel Ortiz, explica que el interés por este ámbito está relacionado con algunas particularidades propias del sector.
Entre ellas sobresalen los sistemas heredados, “donde resulta más difícil aplicar las actualizaciones”; la mayor dificultad a la hora de pausar los sistemas para efectuar analíticas e implementaciones, debido a que se trata de “sistemas críticos que deben estar siempre disponibles”; la digitalización acelerada mediante múltiples conexiones de dispositivos médicos a las redes, “que en muchos casos no cuentan con un software actualizado o con la segmentación adecuada en caso de un ciberataque” o, por ejemplo, que las organizaciones están relacionadas con un gran número de proveedores y administraciones, “lo que implica mayor vulnerabilidad frente a los ataques a cadenas de suministro”.
Y ¿cómo afectan a profesionales y pacientes? Ortiz destaca que, quizás, lo más preocupante sea “no poder acceder a los sistemas informáticos o a bases de datos esenciales como las que recogen las pruebas diagnósticas o el historial de los pacientes”. En este caso, la falta de acceso a la información por haber sido cifrada tras un ataque exitoso puede provocar consecuencias “muy graves”, tales como el “retraso de intervenciones médicas urgentes”. Asimismo, también comenta que otro tipo de ciberataque relevante es el provocado por una caída de los sistemas TIC que, “aunque sea temporal, puede dejar incluso inhabilitados quirófanos y salas de recuperación o la red de iluminación y refrigeración”.
