Los cada vez mejores indicadores económicos nos llevan a pensar que en efecto, estamos más cerca de una recuperación económica post Covid-19. Y es que parece ser que el buen ritmo que está tomando la vacunación, el sentimiento positivo de los mercados, los estímulos fiscales y la política monetaria acomodaticia de bancos centrales, están dando sus frutos.
Sin embargo, no todo es un camino de rosas, pues si hay un temor existente entre los inversores es sin duda la inflación. Según comenta Sean Markowicz, responsable de estrategia, estudios y análisis de Schroders, recalca que “la fuerte subida de los rendimientos de los bonos en las últimas semanas ha sacudido los mercados de renta variable ante el temor de que el estímulo fiscal y un aumento del gasto tras la pandemia puedan avivar la inflación”.
Y es que tal y como informan desde la gestora, las expectativas de inflación a cinco años han repuntado bruscamente desde sus mínimos de la pandemia y ahora están en nada menos que el 2,5%, su nivel más alto desde el año 2008.
De hecho, los expertos coinciden en que mientras una inflación moderada suele ser buena para la renta variable (debido a que suele ir asociada al crecimiento económico y por tanto mayores beneficios y cotizaciones) , pero advierten que una inflación disparada podría complicar mucho las cosas.
“Nuestros estudios han revelado que la renta variable ha superado a la inflación en el 90% de los casos cuando la inflación ha sido baja (por debajo del 3% de media) y ha subido, que es donde nos encontramos actualmente. No obstante, cuando la inflación ha sido alta (por encima del 3% de media) y ha subido, la renta variable no se ha comportado mejor que el lanzamiento de una moneda”, recalca el entendido de Schroders.

