“Por definición el equilibrio es inestable y cualquier cosa puede alterarlo”. Roberto Martínez, en conversación con DIRIGENTES, se refiere a las facultades que debe tener un buen jefe-líder para conseguir buenos resultados y que los empleados se sientan valorados en sus empresas. “Es un ejercicio muy complicado”, relata Martínez, ya que consiste en que los líderes puedan “anticiparse” a los problemas de los empleados y velen por sus intereses, pero sin ser “laxos, condescendientes y que siempre digan que sí”.
En ese contexto y con la dificultad que supone mantener el equilibrio, Martínez identifica beneficios que tiene alcanzarlo tanto para las personas como para las empresas. En el caso de las personas, son “obvios”. En cuanto a las empresas, “la gente no lo tiene tan claro”. En concreto, detalla seis beneficios para la empresa que, en palabras de Martínez, significan que “la conciliación no es un gasto, es una inversión”.
Reputación. El hecho de que la reputación de la empresa sea buena “hace que sean más atractivas y la gente quiera trabajar en ellas”. En ese sentido, favorece lo que denomina la “marca empleador”.
Responsabilidad Social. Por lo general, junto con la conciliación se asocian valores como los de responsabilidad, que también se alinea con “la cultura de la sostenibilidad”. Supone un apoyo para la percepción que se tiene de las empresas.
Recompensa. “Además de un buen salario, la gente quiere saber que puede tomar las vacaciones quiere o que puede tomar más decisiones en ese sentido”, dice Martínez. De ese modo, la oferta de valor para los colaboradores es más completa.