1. El crecimiento global se recupera. El crecimiento global se prevé que alcance un 3,5% en 2015. Los mercados desarrollados encabezan este incremento en el crecimiento. Los mercados emergentes todavía crecen, pero menos rápido que el pasado año. Como consecuencia, "preferimos los mercados desarrollados más que los emergentes desde una perspectiva de inversión", afirma el experto de JP Morgan.
2. Es probable que los mercados financieros globales sigan volátiles. "El crecimiento económico sano debe apoyar los beneficios empresariales en los mercados desarrollados, por lo que creemos que serán una clave de inversión este año", explica Pérez. "A diferencia de 2014, creemos que la probabilidad de un escenario central es menor y el riesgo de un evento excepcional (tail risk) será más alto, para los escenarios positivos y negativos. En Europa, el rápido crecimiento del crédito podría tener un impacto positivo. Un riesgo creciente de inestabilidad política puede ser un evento negativo, especialmente con varias elecciones previstas en el área euro (incluidas las elecciones generales en España)", añade.
3. La economía estadounidense está en la mitad del ciclo y marca el camino. Los datos económicos han sido consistentemente fuertes, incluyendo 11 meses consecutivos de las plantillas no agrícolas por encima de 200.000, un rápido descenso de la tasa de desempleo, un aumento en las ventas de vehículos y las encuestas empresariales apuntando hacia arriba. "Mientras que los múltiplos de los activos son más altos en Estados Unidos que en otras regiones, la tasa de crecimiento y los fundamentales económicos aparecen relativamente más fuertes", opina Pérez.
4. Europa disfrutará de varios factores de crecimiento en 2015. Entre ellos, la mejora de la confianza del consumidor, la caída de las rentabilidades de los bonos, la depreciación de la moneda y menores precios energéticos. "Estos factores impulsarían los beneficios corporativos y el crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB), y favorecerán el aumento del consumo doméstico. La baja inflación afecta a toda la región y es ya un riesgo significativo. El Banco Central Europeo (BCE), deberá enfrentarse a una continua incertidumbre política, que podría ralentizar la agenda de reformas en algunos países y reducir el crecimiento", afirman desde JP Morgan.
"Mientras, el programa de QE del BCE actuará como una red de seguridad durante un tiempo mientras los inversores esperan que la incertidumbre política en la región se clarifique", explica César Pérez.