Los meses de junio, julio y agosto de 2019 no serán recordados como los mejores de la bolsa, ni mucho menos. La guerra comercial, el Brexit y los malos datos macroeconómicos han hecho tambalear la renta variable, que ha sufrido importantes correcciones estivales. El Ibex, que comenzó el verano apuntando a los 9.400, se encuentra luchando por no perder el soporte y caer por debajo de los 8.500. Una situación similar vive el resto de indicadores europeos. En el caso del S&P 500, aunque la volatilidad ha subido, se encuentra en los mismos niveles que anotaba en abril.
Las causas
Las causas de las caídas se encuentran en diferentes puntos geográficos, aunque la más importante se focaliza en Washington y Pekín. A principios de agosto Donald Trump anunció su intención de gravar con un impuesto a la importación a partir del 1 de septiembre los 300.000 millones de dólares de bienes chinos exentos hasta ahora de este tipo de medidas. China respondió haciendo uso de una de las pocas herramientas que aún tiene: permitió que el tipo de cambio de su moneda frente al dólar cayera. Esta reacción provocó una corrección en las bolsas.
A esto se le sumaron los malos datos macroeconómicos que acercan la recesión, sobre todo en Europa. Además, otros agravantes como la crisis política en Italia, la posibilidad de un impago por parte de Argentina y, sobre todo, la amenaza del Brexit duro ha hecho el resto.
¿Qué esperar?